1. Calienta el agua hasta los 90-95 °C — justo antes de que hierva a borbotones.
2. Añade una cucharadita colmada (aprox. 3 g) por taza de 250 ml a tu infusor o filtro favorito. Más cantidad no significa más sabor — con la medida justa la fruta se expresa mejor.
3. Vierte el agua y deja reposar 3-4 minutos. Si te pasas, el tanino del té negro puede tapar los matices frutales. Preciso y a tiempo.
4. Cuela o filtra y ya tienes la taza lista.
5. ¡Y lo más importante! Pruébalo solo con agua para notar bien la mora y las flores. Y si apetece algo refrescante, prepáralo frío con hielo — este té en versión fría es otro nivel.